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Categoría: Noticias

  • KPMG acaba de publicar su Global Tech Report 2026 dedicado a la industria manufacturera, con las respuestas de 258 directivos tecnológicos de 22 países. El titular es prometedor: el 68% de las empresas del sector ya implementa IA en alguna parte de su operación y el 49% reporta beneficios financieros concretos derivados de esas inversiones. La narrativa del «piloto aislado» que no despega está, por fin, quedando atrás.

    Pero el propio informe pone el dedo en la llaga. El 83% de los directivos cree que está construyendo una base de datos sólida para sostener la IA. Y sin embargo, el 76% sigue señalando los datos poco fiables como uno de los principales riesgos de su implementación. Esa brecha entre confianza y capacidad real es, probablemente, el dato más importante del informe.

  • Esta semana la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha puesto una cifra encima de la mesa que merece pararse a pensar: en 2030, los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial consumirán tanta electricidad como Japón, un país entero. Y para sostener ese crecimiento, el mundo invertirá cerca de dos billones de dólares antes de que acabe la década.

    Al mismo tiempo, otro informe publicado esta misma semana —el Smart Manufacturing and Operations Survey 2025 de Deloitte— muestra que las plantas industriales que ya usan IA, automatización y analítica de datos están logrando mejoras de entre el 10% y el 20% en producción y hasta un 20% en productividad. La misma tecnología que dispara el consumo eléctrico mundial es la que está haciendo más eficientes a las fábricas. Ahí está la paradoja, y también la oportunidad.

    • Tags Datos, Industria40, IndustriaConectada, ingenieria, InteligenciaArtificial, sostenibilidad
  • Esta semana ha salido a la luz un dato que resume mejor que cualquier informe hacia dónde va la industria: DFactory Barcelona, el mayor polo de Industria 4.0 del sur de Europa, va a triplicar su superficie, pasando de 17.000 a 60.000 m² antes de que acabe el año, con una inversión de 50 millones de euros. El proyecto opera hoy a ocupación completa, con 44 empresas instaladas, y prevé generar 1.500 empleos directos y 5.000 indirectos tras la ampliación. En Cataluña, las empresas especializadas en Industria 4.0 ya suman 1.447 —el triple que hace cuatro años— y representan el 2,6% del PIB regional.

  • Hay una frase que se repite estos días en informes de Deloitte, KPMG y el Foro Económico Mundial: la fabricación inteligente ha dejado de ser una promesa de futuro. El 24 de julio, varios medios económicos recogían un dato que resume el momento: el 92% de los fabricantes ya considera que la IA aplicada a planta será su principal motor de competitividad en los próximos tres años. No hablamos de pilotos aislados, sino de una transformación que está entrando en el corazón operativo de la industria — y la energía es uno de los primeros terrenos donde se nota.

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    Esta semana un proyecto español ha puesto cifras a algo que en Talat llevamos tiempo defendiendo: la sostenibilidad industrial no se construye a base de buenas intenciones, sino de datos bien aprovechados. El caso lo protagoniza DIENERTEX, una iniciativa validada estos días por el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) junto con ATEVAL y el Clúster de la Energía de la Comunitat Valenciana, y su lectura va mucho más allá del sector textil en el que ha nacido.

     

    De la fábrica física a su réplica virtual

    DIENERTEX ha desarrollado prototipos de gemelos digitales para procesos intensivos en energía —líneas de desfibrado y reciclado de fibras, hilatura, acabado y laminado— capaces de reproducir con precisión el comportamiento energético y productivo real de una planta. La clave no está solo en la tecnología, sino en el uso que se le da: estos modelos permiten simular decisiones de producción, mantenimiento o inversión antes de tocar una sola máquina, evitando pruebas costosas y paradas innecesarias.

    El equipo técnico del ITE lo resume bien: los modelos «reproducen con un grado de precisión adecuado el comportamiento energético-productivo», lo que se traduce en decisiones más informadas y basadas en datos. No es un matiz menor. En un contexto donde el coste energético sigue siendo una de las principales presiones sobre el margen industrial, poder anticipar el impacto de una decisión antes de ejecutarla cambia las reglas del juego.

     

    Un patrón que se repite a escala global

    Lo interesante es que DIENERTEX no es un caso aislado, sino la confirmación local de una tendencia que ya aparece en los grandes informes sectoriales. El State of Industrial AI Report 2026 de Cisco, elaborado a partir de más de 1.000 responsables de tecnología operativa en 19 países, revela que el 61% de las organizaciones industriales ya ha llevado la inteligencia artificial a operaciones reales —no a pilotos—, y que la optimización energética y la sostenibilidad se sitúan entre los casos de uso con más tracción, junto al mantenimiento predictivo y la automatización de procesos. El 83% de las compañías planea aumentar su inversión en IA industrial, y un 87% espera resultados tangibles en los próximos dos años.

    La combinación de ambos datos —el caso concreto valenciano y la fotografía global— apunta en la misma dirección: la digitalización industrial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta de gestión del presente. Y su materia prima siempre es la misma: datos energéticos, productivos y ambientales bien estructurados, capaces de alimentar tanto un diagnóstico como una simulación.

     

    Por qué esto importa para la ingeniería industrial

    Más allá del ahorro inmediato, DIENERTEX apunta a algo con más recorrido: sentar las bases de un entorno de datos sectorial que facilite el cálculo de huella de carbono, los planes de descarbonización o la incorporación de criterios de ecodiseño. Es decir, los mismos datos que hoy sirven para reducir una factura energética mañana serán la base documental exigida por la normativa de sostenibilidad europea. Quien empiece a estructurar esa información ahora no solo ahorra: llega antes preparado a lo que viene.

    Para nosotros, que trabajamos cada día en la intersección entre ingeniería, procesos industriales y sostenibilidad, casos como este confirman una convicción de fondo: no hay transición energética sin transición de datos. La pregunta que toda empresa industrial debería hacerse ya no es si digitalizar, sino con qué rapidez puede convertir sus datos operativos en decisiones.

     

    ¿Tiene tu organización los datos necesarios para construir su propio gemelo digital, aunque sea a pequeña escala? Nos encantaría conocer tu experiencia en los comentarios.

    • Tags gemelo digital, IA, ingenieria, sostenibilidad
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    Reciclar un envase de yogur es fácil. Pero ¿y un aerogenerador de más de 100 metros de altura? Ese es el desafío que afronta el Proyecto Transmisiones CICLO, una iniciativa que busca reciclar y valorizar el 100 % de los materiales de los aerogeneradores, impulsando así la economía circular en el sector de las energías renovables.

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    La transición hacia un modelo energético más sostenible ya no es un tema del futuro: España y Portugal están tomando la delantera. Según el panel Scaling up Cleantech, celebrado en el South Summit 2024, uno de cada cinco proyectos de hidrógeno verde del mundo se desarrollará en la Península Ibérica, demostrando el peso que ambos países están ganando en la revolución de las tecnologías limpias.

  • En tan solo dos meses, hemos sido testigos de movimientos clave como la adquisición de Neon por parte de Databricks por 1.000 millones de dólares, y la compra de Informatica por parte de Salesforce por 8.000 millones.
    Y todo indica que esto es solo el comienzo.

  • El sector hotelero está atravesando un cambio de paradigma con la incorporación de robots en sus operaciones diarias.
    La automatización ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una necesidad actual, especialmente en temporadas altas y ante la escasez de personal.
    Las empresas especializadas reconocen que vivimos en un “pico continuo de demanda”, donde los hoteles buscan soluciones inmediatas frente a la rotación constante de equipos.

  • La demanda de sistemas de refrigeración en edificios en toda la Unión Europea ha crecido de forma constante en las últimas décadas—y todos los indicadores apuntan a que seguirá aumentando en los próximos años.
    Esta tendencia, impulsada por el cambio climático, plantea un desafío urgente: garantizar el confort térmico de forma sostenible.

    En este contexto nace el proyecto CoolLIFE, financiado por el programa LIFE de la Unión Europea y coordinado por Eurac junto a un consorcio internacional de organizaciones. Su objetivo: ofrecer herramientas de código abierto que permitan integrar soluciones de refrigeración ecológicas en los procesos de toma de decisiones, tanto en el ámbito público como privado.


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