La transición hacia un modelo energético más sostenible ya no es un tema del futuro: España y Portugal están tomando la delantera. Según el panel Scaling up Cleantech, celebrado en el South Summit 2024, uno de cada cinco proyectos de hidrógeno verde del mundo se desarrollará en la Península Ibérica, demostrando el peso que ambos países están ganando en la revolución de las tecnologías limpias.
España & Portugal
Liderando la revolución de las tecnologías limpias
Crecimiento renovable y empleo verde
En España, el 50,4% de la electricidad generada en 2023 provino de fuentes renovables, destacando la energía eólica (23,5%) y la solar (14%). Portugal también avanza con fuerza, y se espera que el sector cleantech cree 2,65 millones de empleos hasta 2030. Un impulso enorme para la economía, pero también un reto: no hay suficientes profesionales formados para cubrir toda esta demanda.
Inversión millonaria en proyectos verdes
El desarrollo de estas tecnologías no sería posible sin inversión. Hasta 2027, se destinarán 820 millones de euros en España y Portugal a proyectos de hidrógeno verde, combustibles sostenibles para la aviación, almacenamiento de energía de larga duración, captura de carbono y descarbonización industrial. Muchas de estas iniciativas serán proyectos piloto y first-of-a-kind, que combinan retorno económico y beneficios medioambientales gracias a esquemas de financiación público-privada.
Cleantech como motor de innovación
Organizaciones como Cleantech for Iberia, la Fundación Breakthrough Energy de Bill Gates y el Banco Europeo de Inversiones están impulsando estas iniciativas desde la concepción hasta la implantación. Esto permite a las empresas acceder a financiación mixta y desarrollar soluciones intensivas en hardware, que a largo plazo descarbonizan la industria y ofrecen alternativas reales a los combustibles fósiles.
Un futuro sostenible que ya está en marcha
España y Portugal no solo están apostando por energías limpias, sino que están demostrando que la sostenibilidad puede ir de la mano con la innovación y el crecimiento económico. La transición hacia tecnologías verdes no es solo una oportunidad ambiental: es también una oportunidad de negocio y empleo que ambos países están aprovechando al máximo.