Robots en los hoteles

Un reto de entrenamiento e integración

Last updated: febrero 2026

El sector hotelero está atravesando un cambio de paradigma con la incorporación de robots en sus operaciones diarias.
La automatización ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una necesidad actual, especialmente en temporadas altas y ante la escasez de personal.
Las empresas especializadas reconocen que vivimos en un “pico continuo de demanda”, donde los hoteles buscan soluciones inmediatas frente a la rotación constante de equipos.

Automatización con responsabilidad

más allá de instalar robots Uno de los grandes retos a los que se enfrentan los proveedores de robótica no es solo la instalación o el mantenimiento de estas máquinas, sino la falta de formación interna y la ausencia de responsables tecnológicos en muchos hoteles.

Tal y como destacaron en el ITH Robotics Club expertos del sector, la clave pasa por contar con figuras como el “pastor”: una persona dentro del propio hotel encargada de supervisar y gestionar el uso de estos nuevos dispositivos. En este contexto, el papel del integrador cobra especial relevancia: es quien analiza las operativas, detecta las necesidades reales y traduce la tecnología en soluciones aplicables. Esta labor consultiva es la que permite que la automatización sea verdaderamente eficiente, sin sustituir el valor humano, sino complementándolo.

Automatización también para hoteles independientes Contrario a lo que pueda pensarse, la robótica no es solo para grandes cadenas hoteleras.

Las soluciones pueden adaptarse a pequeños establecimientos o negocios familiares, siempre que se analicen bien las áreas de aplicación. Robots de delivery, limpieza o incluso humanoides pueden optimizar recursos en distintas zonas del hotel. La clave está en personalizar y adaptar, y para ello existen auditorías iniciales —como las promovidas por el ITH Robotics Club— que ayudan a definir el punto de partida.

Superar la resistencia al cambio

La integración tecnológica no es solo una cuestión técnica, también es cultural. Uno de los principales obstáculos a la automatización es la resistencia del propio personal, que a menudo percibe a los robots como una amenaza. Aplicar estos avances de forma progresiva y participativa es esencial para cambiar esta percepción y demostrar que, lejos de sustituir, vienen a aliviar cargas operativas y mejorar las condiciones laborales.

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